Soy un amante del deporte, y por ello, quiero mostrar una especial rotundidad al tratar este tema. Ayer, un árbitro de la primera división italiana detuvo durante tres minutos (llegando a amenazar con suspenderlo) el encuentro Cagliari-Inter de Milán por los insultos proferidos al delantero interista, y ex del Barça, Samuel Eto’o.
En los últimos tiempos, la FIFA se está esforzando por potenciar el fair play entre jugadores, árbitros, entrenadores, directivos… pero no hay que olvidar que el deporte da un ejemplo claro a la sociedad y también debe tenerse muy presente la actitud del público asistente. Cuando hay un acto de violencia dentro del estadio –incluyendo el lanzamiento de objetos al césped- el club debe generalmente soportar una multa económica e incluso la clausura de su estadio. Pero, ¿y ante actitudes que no conllevan necesariamente violencia física?
Aplaudo la decisión del colegiado, miembro de un gremio al que se critica en todo el mundo cada domingo. Y también me alegro por Samuel, que finalmente dio el triunfo a su equipo.
Y tú, ¿qué alegas?